cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


28 de abril de 2016











Porque no es silencio
mi silencio
es la minúscula insinuación
de un ruido fértil
de una palabra
un verbo,
de un algo transparente
que se forma entre mis labios
algo que le ofrezco
a tu boca
con mi boca.







leernos


Leernos y leer entrando
como si al leer se pudiera
entrar a la palabra
a poseer el hueco
que queda entre el pensamiento y sus labios
-ese espacio no de vacío
sino profundo y habitado, angosto
interno-

Leernos la raíz cercana
a la boca, la tenue luz
en la escalera de los ojos
que corre hacia el encuentro
de nuestros pulmones, de nuestra sombra
custodiada por una transparencia.

Leernos si es posible
con la carne esperando al viento
con el cuerpo girado a la palabra,

leernos en el borde,
caernos de nosotros
uno en otro, otro en uno

y ahí leernos
       en el vientre
el alfabeto de las tripas,

leernos con la sangre
el alma.





15 de abril de 2016









La lluvia en tus ojos tiene otros nombres.






Mientras estoy a oscuras


Mientras estoy a oscuras la vereda
de mi garganta sabe, sin pudores,
ensuciar las palabras con temblores,
ceñir a su contorno una humareda.

A ver si viene el sol y desenreda
la niebla del pistilo de las flores,
a ver si entre la luna y sus colores
se logra distinguir su piel de seda.

Se acerca una luz pálida, indecisa
me ofrece el don de su pequeña espora:
mi voz se vuelve estambre en el tejido
amorfo de la noche, es el sonido
de una nube acostándose en la aurora.

Ya amanece en las flores su sonrisa.



(soneto)





28 de marzo de 2016

poema


Y al final volver, regresar
aunque sólo sea hacia la locura

y sea suyo el primer paso
no el de la voz y el recorrido

que no me lleve hasta la ausencia
o me abandone allí mi propia falta.









En la misma cantidad alegría
y tristeza, muchos litros de nervios.
Una emoción muy grande




Ediciones Torremozas
Voces nuevas 2016






17 de marzo, 2016





19 de febrero de 2016

 

                        
                      
                        
                      
                      
                      








Ahora incluso el viento

                                                                                                                                        
Aquí todo se acuesta temprano.
No es fósil el ave que pone su huevo
en el nido cuando sus alas escuchan
más allá del frío y del hielo
las otras horas aún en su cáscara.

Pero vendrá otro pájaro
como una piedra de arena
y se acostará con su cuchillo
junto a la forma entre las ramitas
y su corazón fertilizado.

A media noche el brazo del rosal se quiebra.
En su espina sangra el primer cuerpo
que todavía no ha nacido.

Ahora incluso el viento se oscurece.



A Andrei Langa


..


Acum chiar și vântul


Totul adoarme devreme pe aici.
Nu e fosilă pasărea care-și depune oul
în cuib când aripele-i ascultă și acum,
dincolo de frig și înghețuri,
alte ore ce stau sub găoace.

Însă va veni altă pasăre
ca o rocă sedimentară
și se va culca cu lama ei
alături de forma din rămuriș
și inima-i fertilizată.

Arbustul se va vesteji la mijlocul nopții.
Printre spinii săi va sângera corpul
care încă nu s-a născut.

Acum chiar și vântul se întunecă.



Lui Andrei Langa


.

Traducción al rumano de Andrei Langa




18 de febrero de 2016

Cuando no venga nadie


Cuando no venga nadie me habré ido.
Tú mirarás los verbos
que dejé en la pared azul,
el inmenso abandono dentro de cada sombra
y la confusión de la lluvia.

Cuando entonces no venga nadie
se cumplirá mi ausencia y tú tampoco
habrás venido, tú también serás
la soledad que más te duela.








17 de febrero de 2016

En su semblante el olor de la tierra


En su semblante el olor de la tierra.
El miedo en una encrucijada:
cuál camino tomar que no agonice
el destino en las manos de los muertos.

La mujer escapaba de la noche
con la sangre detrás de sus tobillos.
Las cosas se movieron a su paso,
las piedras le decían que al caerse
herirían sus pies como navajas.

A sus pechos de jardín flaco
- arroyos de ternura
y sol de primavera-
acude el amor de la leche:
en sus ojos un niño
de frío, barro y huesos.

Cuánto anda esa mujer
con sus piernas por los caminos
de las cicatrices que van dejando
las bocas exiliadas de su cunas.
Cuanto más corre más se aleja el tiempo,
más se clava en la tierra
el pájaro sin alas.

Y la mujer corre, sigue corriendo.
La mujer toca con su dedo el rostro,
los descoloridos labios que lloran
con los suyos, de desconsuelo y hambre.



A Ángela Figuera Aymerich
(a propósito de su poema Éxodo)







gerundio


La voz que escucho,
esta voz que no tengo
y el residuo de la noche
me devuelven impoluta
a la fugacidad de los pronombres.

Gerundio.
Este me pertenece
y lo alcanzo
con el tiempo verbal de mi cuerpo.

Gerundio:
tú y yo llegamos
al vahído y me gusta
cuando me rozas
y salvas los relojes
de los insectos que respiran
el ozono después del diluvio.

Tú y yo,
gerundio de mis huesos
y mis hormigas,
¿qué infranqueable tragaluz
es este silencio de adjetivos
sin demostrar carne, sed o galaxia
venida a la mano que te besa?

Y tú,
gerundio, callas pero
me secuestras la muerte
y la flor se concibe deshojada
entre tus dedos, tu lengua
y el sudor de tu alma.

Decido odiarte
y no es decisión mía
sino de estar entre el labio
y no borrarse los renglones
del deseo estremecido en el agua
de nuestro amor de rescoldo
y cerezos antiguos.

Parpadeo sin darme cuenta
dos o tres recuerdos,
el estómago, el vértigo, la larva
en el vientre, que no son de nadie
ni esta piedra que te lanzo
puede dolerte a ti
sino a mi sangre.

Gerundio,
tantas palabras hace
que te devoran mis cicatrices.






9 de febrero de 2016

poema


El ojo de la medusa
y su certidumbre
de tentáculo ortiga
                                                                                                                                    
que poca brevedad bajo el agua
                                                                                                                                    
no podrás verla
                                                                                                                                   
el cuerpo insumergible
y su crin de algas
                                                                                                                                     
nadie es más perfecto allá abajo
                                                                                                                                     
no podrás verla
aislarte del cordón umbilical
                                                                                                                                     
de tu propio ocelote
                                                                                                                                     
de tu saliva expuesta
a la planicie de mi aledaño
                                                                                                                                    
retorcido como la serpiente
que se arrastra maldita
en el reguero de tu semen
                                                                                                                                     
hacia tu falo de toponimia
azul
simétrica.






Adolezco en la espera


Adolezco en la espera de tus ojos.
Cuál es el nombre de los acertijos,
qué esperanza visible son los hijos
de la abstracción, la idea y sus rastrojos.

Aterida de grises y cerrojos
busco a la soledad en los sufijos
de la nieve, escarbo en los escondrijos
de un animal que aúlla sus despojos.

Contagiada de duelo desafío
a mi lengua de espina y pozo seco:
di, cuenta los segundos, tú que puedes
enumerar palabras y paredes,
háblale en lo profundo de su hueco.

Dile a sus labios, dile allí que es mío.



(soneto)