¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.



Netzahualcóyotl de Texcoco


Never forget








Música de Eluvium



Quiero



Quiero
no despertar al agua
sino correr en ella

llegar
al agua grande
desde el río

y pensarla allí dentro
llenándose de mí


entrando.




Recuerdo su poema



No puede ser el sur
porque mirando al norte
el sol muere a mi izquierda.
Una fotografía es eso.

Hace calor y entre palabras
una imagen me mira
y yo la miro a ella.


Recuerdo el tiempo
y su poema.



Haiku







Todo está seco.
El caracol que duerme
en una hierba.


~haiku 191~


La más hermosa hondura








Que se nuble el sol no tiene nada que ver con la tristeza. Que cuando llueve algo cae es cierto, y no sólo es la lluvia en la playa, es aquella piedra que se moja y el pez que se refugia del agua dulce en los ojos de una mujer callada.
Que el ahogo surja necesario no es silencio ni es grito, es el deseo de cada pronombre que se ahorca con un hilo de seda, y se estrangula, se siente en la garganta la cuchilla que va acercándose al hueso y la laringe no es capaz de articular un sonido.

Sólo un número palpita más adentro, el número siempre.

Que el estrépito del derrumbe no destruye la casa y la edifica más alta todavía como si llegar al cielo y rozarlo con la chimenea fuera la meta de los pies acostumbrados a las cifras que van del uno al cero debajo de sus uñas pintadas de colores por la mano de un niño inesperadamente adulto.
Que el daño semeja un poema de cuerpo entero.
Que el verso viene a atacarte como un soldado armado hasta los dientes para que al morir la sangre impida que lo leas y así olvides y creas que más lejos un muerto murió contigo una madrugada cuando el mundo era otro y el verano sólo dolía en los desiertos.
Que la montaña se convierta en lodo no importa ni que te hundas con los piernas frías porque al final el barro es agua y tierra y hay golondrinas que hacen su nido con el estómago lleno de insectos mientras cantan y vuelan y los murciélagos no lo saben porque llegó la oscuridad y cada pájaro en su rama duerme rodeado de árboles y de signos.

Que en los jardines sombríos crezca el musgo y quieras acercarte a beberlo no es otra cosa que tener sed de invierno y de sus crisálidas, no es más que mirarlo en su ausencia y tocarla, porque aún es posible que la noche tintinee y se escuche como cae su lengua sobre las cicatrices recién besadas.

Fue antes de ayer, a eso de la medianoche intacta.

La más hermosa hondura que alcanza la marea.



Falta la lluvia



Procuro no mancharme los dedos,
este silencio es así,
insoportable y sucio.
Porque no hay más que mirarse las manos
para comprender la similitud
del poema con la distancia
casi casi imposible
que separa la voz de los indicios.

Es al mirarlos cuando pienso
en las huellas que voy dejando
mientras persigo la insistencia
de cualquier semejanza
de septiembre con el invierno.



Mezcla



El humo
qué importa el humo
en esta verticalidad de sabores.
Me bastaría un verbo
para atragantar tu saliva
en mi garganta,
hallarte en la pequeña lumbre
de mí bajo los pinos.

Entendería que la noche
en soledad me abre sus puertas.
Aprendería el humo a conocer el agua,
a mezclarse en lo frágil.




Haiku






La luna, anoche,
blanca, enorme; a mi lado
una luciérnaga.

.-.

La luna, anoche,
tan radiante y altiva,
no vio la luciérnaga.

.-.

La luna anoche
relucía preciosa,
y una luciérnaga.



~haiku 190~


Tres haikus, o quizás el mismo instante,
la misma sensación.




Poema



Lo más difícil no es mirar la mano y verlo,
lo es darle la vuelta,
leer entre líneas
y encerrar cualquiera palabra que se sienta sola.
             [Hacerle un hueco en el puño
             y apretarlo con ahínco
             para que la uña se marque
             y el envés no cicatrice]
No es difícil girar el cuello trescientos sesenta grados
o asomarse a los agujeros
que se desnudan no a medias
sino hasta parecer vacíos.




El faro






Mientras lo ves
está ocurriendo todo.
La niebla define las formas
de las palabras y te siente
recluido en sus ojos.
Me estás dando la mano
como se la ofreces al viento,
la mía cruza la intemperie
y te busca en las piedras.
No sabemos quién llegó antes
pero el tiempo parece tener zapatos imposibles
y nuestros pies se descalzan
para jugar a herirse
con las cuchillas de la espuma.

Tenías la costumbre de escudriñar el mar
y cuando llegaban las olas
yo me deshacía en cualquiera de tus bolsillos,
cantaba con la arena.

Una fotografía en el poniente,
instantánea de luz,
tal vez un faro que dibuja el agua.



(Fotografía cortesía de Carmela)



Esta ausencia, esta ausencia en mí



Esta ausencia, esta ausencia en mí
que me dispara que me muere
cuando morir de ti me mata
y me atormenta

y así esta muerte ausente
llena de balas llena de caricias
me extingue y me da vida

con violencia con furia
con ganas de morirse
de mí en mi ausencia ausente
cada muerto y tus ojos vivos

me retienen abajo
me resucitan
me manchan con su polvo
me dirigen al agua

me poseen tus huesos de ceniza.
Esta ausencia, esta ausencia en mí
tan extraña tan turbia tan hermosa
me arrebata me duele y me da tierra.













Bso The important thing is everything you told me
Música de Yuki Hayashi



Poema



Cada poema es una semillita en el útero,
un embrión diminuto con un pequeño grito en la boca
rodeado de células y líquido crepuscular
que te embaraza pero no hace crecer el vientre.
Pasa el tiempo, no demasiado, y tal como está
el origen decide tomar aire,
escindirse de su amnios
y bifurcarse es lo más parecido a nacer.
Puede doler porque no asoma,
porque su cuerpo descabezado
no cabe en el túnel de la razón
y sus ojos, sus ojos son dos pasadizos secretos
por donde el mar entra y sale
en un gozo intermitente.

No hay sangre en el momento del parto,
todo lo más un hilillo en una playa
que recuerda fue azul o fue un verso
hasta que en la orilla bebe la sed
y se hunde bajo la arena.

Hay un poema en el fondo de un mar.

Del ombligo y cuerpo adentro
el cuerpo afuera sabe, conoce,
entiende de oscilaciones y señala
la piel vacía, el cascarón que lo contuvo
aquel tiempo inmortal, roto, indiviso,
acaso fuego o cimiento de piedra aislada
o mano alcanzando el fin.




Abriendo



Ni levantar los ojos
o morirte en su engaño.
No vuelvas a caerte
desde donde te tiras
de cabeza hasta el légamo.

He aquí la destrucción
entre raíces.

Y el dedo apunta
quizá al cielo a una nube
o dentro del sintagma el hoyo
recuerda la intemperie
de la cuchilla abriendo
en canal tu mirada con mi sangre.




El norte es el camino



El norte es el camino
que vas trazando a medias
cuando tus ojos te traicionan.

La dirección te asalta y saltas al lago.
No irás muy lejos de la orilla,
la hondura es allí como el viento
o una palabra.

Querrás morirte azul,
que te den unas manos nuevas
o llegarte hasta el tiempo del idioma
porque todo es posiblemente blanco
y algunas veces en la sangre
una célula tiene sed.

Has encontrado oxígeno
y encontraste una jaula.
Todas las cosas pueden verse de dos maneras
y los números si te nombran
no saben decir esta boca es mía.
Esta boca es la suya.

Has empezado a ver otro paisaje dentro,
aras su tierra y siembras mariposas
para mancharte con sus alas
cuando regrese al aire a buscarte.


¿Puede ser el lenguaje una mirada?
Esto es silencio y parpadea.




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