¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.



Netzahualcóyotl de Texcoco


Poema



Me dices que llorar es improductivo.
Ninguna flor resiste tanta agua
en sus momentos desolados
y la sal sólo la soportan las algas.
Hay quien es capaz de sentir
una muerte en el paisaje.
Hacer llorar a una piedra,
eso sí que debe de ser doloroso.
O mantener las piernas ocupadas
en saltos que no tienen nombre.
Contradecir el pensamiento
es como escribir un palíndromo
aunque al final siempre se sabe.
No mantengas tu boca bajo el grifo
cuando de él sale la voz de un pájaro,
no me digas que no riegue las flores.












Parece un páramo



Una mujer se acuesta en mí
con sus zapatos rojos de domingo.
Son zapatos de salir corriendo
de una iglesia después de oír la misa
y no entender por qué dios no se encuentra
en el confesionario cuando crees
que el sacerdote, oculto en su enrejado,
no te va a perdonar lo que confieses.
Una mujer se acuesta conmigo
y me mira la mano,
dice que en alguna huella
se puede leer todo, yo le digo que no
porque mis dedos ya no tienen piel
y sólo pueden verse en algunos espejos.
Esa mujer parece un páramo,
sus pies en los zapatos no saben caminar
sobre el agua, no sabe que son pájaros
sus ojos y que ayer entre los árboles
volaban las ardillas mientras el sol la amaba.
Viene y soñamos juntas,
en el sueño sé que puedo ser ella
y que ella se parece a mí
cuando me mira.





Va a parecer que tengo entre las manos



Va a parecer que tengo entre las manos
lo que miras y ves cuando te llegas
con un ojo a mis dedos y me entregas
tu mirada manchada de veranos.

Parecerá que sueñan con pantanos
las gotas del invierno que navegas
con tu labio al timón de velas ciegas
al surcar siete mares artesanos.

Asomará la arena en el poniente
y en un hueco ilegible será el agua
la que escriba y pronuncie con su lengua
todos mis pensamientos de repente.

Me sentirás y yo estaré en la fragua,
esperándote al filo de una mengua.


~soneto~


Me amas en el norte



Esta luz impronunciada,
arista, verso
insuficiente de las manos
líquida en nuestra oscuridad radiante
tan esporádica del frío
de los accidentes de guarecernos
dentro del uno el otro
y enfermar los desnudos
despacio de las sombras
aprendidas de los incendios.
Este sol amorfo
absurdo en la rareza de los labios,
tú tanto brillas
yo también siento
el alba equidistante
tú claridad
mientras el agua se me niega
con idiomas de curso improductivo
y el verano es diferente, una rosa.
Una noche, una lágrima
imperfecta, esta antorcha de silencio
y de pronto te amo
me amas en el norte.









Algún día una flor
se deshoja sin darse cuenta
y descubre una extraña soledad
rodando desde el cielo
hasta su último pétalo.





Forever autumn




Aunque no sea otoño
siempre hay hojas cayendo.
De los árboles, de los ojos,
de las ramas nocturnas
y de los labios siempre
caen las hojas a destiempo.











Forever autumn
Lake of tears









La verticalidad de la sonrisa
abre sus labios y te dice
despacio con su lengua.






Dame un sorbo, sirena



Había uno, tan sólo, y en su guerra
el hombre construía acantilados
para ascender del fondo de la sombra
y dormirse en la luz del agua
recogida de algún poema.
Corría transparente su destino
sobre un desierto de corales,
él era aquella espora que lloraban
los labios del océano
desde los ojos de la niña
acostada en un túmulo de tierra.
Y el hombre se rompía y naufragaba,
creía el agua roja que era sangre
y enturbiaba mareas en la lengua
de los peces heridos.
Un hombre dice un sorbo,
dame un sorbo, sirena,
pregúntame por qué me muero,
por qué esta piel de liquen
aprisiona mis huesos y me encierra
en las escamas de una isla.
Una vez sucedió que un hombre
contenía en su boca la fragancia
de un paisaje marino.
Dejó su rastro un pensamiento,
beberse a sorbos una playa,
toda la arena.




Largos son los silencios



Largos son los silencios que me ocultan
en esta oscuridad donde eyaculo
espermas en sigilo.
Larga esta mano donde vive el labio
y se hace túnel un reflejo
simplificando la palabra,
devolviendo sus ruidos a los dientes.
Largos y largos los destierros,
los exilios a la tristeza,
este decir orilla y alargarse
la niebla en lo profundo de la boca.
Larga muy larga la lengua y el fuego,
largo el mordisco y muy larga regresa
a la humedad del vientre
la sombra del deseo.




Sé quien me muerde los labios


De noche miro el viento
y soy yo quien rompe los cristales con los ojos abiertos.
Mi madre me contó que recoger cerezas
hace tiempo estaba prohibido.
Mi madre me decía
que no tocara eso
que se queda
entre la piel y el lento abrazo
como si ya fuese un muerto
y perteneciera al otro mundo,
eso que se queda tocándote las ganas
y te roza en los espejos.

Si no estuviese contigo muriendo
a cada paso que da la sombra
hacia los cuerpos y el polvo
no sabría qué parte de la palabra
es más líquida. Si estar tan cerca
de su significado se parece a un cielo rojizo
sé quién me muerde los labios.

De noche soy yo
y me tiento los dedos, cada huella
aun antes de dejar en el aire el aliento,
me tiento y me toco, me escribo
como si sangrar fuera el rumbo
de todas las letras y de todos los símbolos
de mis abecedarios.

Una grieta radiante y la transición sucede,
estoy insomne como puedan estarlo las horas
en ese tiempo de nosotros, inevitable y de río
alternando la corriente con la calma
cuando el deseo siempre amanece en vigilia
y se nos hunde el destino
carne adentro.




Me encierro con sus ojos en la luna












Llegando a la marea



Entonces en el mar
se reflejó la luna
y las olas cantaron
abriéndose en tus ojos.

Así el agua y el sol,
la arena de la playa
y un sueño en el confín del mundo
para no llegar nunca
y estar siempre llegando a la marea,
luchar contra las rocas.

Dirigirse hacia el viento del ocaso
y a la luz del amanecer
con la boca en los labios de los peces,
profundizar el alma en el océano.


A Juan Luis Seco (Desideratum100)










Gracias por la belleza de tus trabajos en video, por tu delicadeza, siempre.
Te agradezco, mi querido amigo.


Música: Sailing, de Louis Colaiannia




 



Venir
sin venir a cuento
venir y contarlo
casi a medias
o a todo
y decir al decirlo
vengo a venir
a venir a la noche
a pedirle hilo
para coser las grietas
y a mirar
la nada por fuera
al acecho.















Red Odyssey (album Elevation)
Música de Erik Wøllo







Poema



De aquellos días
que sin pensar en nada
me acerco al olvido
y abro los cajones
donde manuscribe la memoria
y golpea suave el tacto.
De aquellas luces
sin apenas pulso
escojo las de sus dedos.
Me acarician lentamente
la voz de los ojos.





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