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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




23 de enero de 2012

Tu nombre me desvela



Tu nombre me desvela en las noches otoñales
cuando en el corazón se siente el último pulso
y en la boca palpita el insomnio siempre oscuro
que devuelve la vida a los ojos y a la sangre.

En la frontera onírica de los sueños acres
disipo las negruras con tus labios de arrullos
posados sobre el vientre y en el cálido busto
se arrebatan los besos de lujuria en la carne.

Mis manos y tus manos se desnudan serenas
en la luz laberíntica del instante azul
para colmar la piel de agua y morirnos así
muy lejos de nosotros, más allá de la niebla
de la nada imprecisa en su infinito ataúd
donde el amor y su humo no tienen cicatriz.



Soneto


2 comentarios:

Rayuela dijo...

sobrevivir al desvelo



un beso*

ANTIQVA dijo...

Oh, veo arriba a Rayuela...

Me alegro mucho...

Las bocas siempre despejan las incertidumbres... Nada como una boca para despejar incertidumbres...

Otro abrazo mas, Ío