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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




1 de febrero de 2012

Tenía un paraguas




Tenía un paraguas que se abría hacia dentro
y enseñaba las costillas a los charcos
cuando el agua era un mechón
maniatado a las huellas de la carne

los días de sol se quedaba pálida
desde detrás de los ojos buscaba algo oscuro
que se pareciera a la niebla
a una sílaba mal pronunciada
donde saberse no ocupara lugar
y envejecer bajo la tierra

con las manos decía te quiero
te quiero de esa manera que sólo fue mía
como una habitación deshojada
como el tiempo dejado en la luna
y la arena se venía abajo
hasta cegar la boca con el polvo


tenía un paraguas porque siempre llovía
y era negro con costuras de flores
con ese luto que llevan las viudas
de brechas de cielo entre las piernas
borrachas tras el funeral en la cripta
donde dios se quedó en su cruz
y el alma con ella


tenía un paraguas, decía,
para ocultarse en él desnuda.





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