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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




26 de marzo de 2012

Los peces en la niebla




Me reduzco en mí
mermando la periferia de la sombra
de la voz vuelta cráter en los ojos
de un silogismo convergente

la secuela es el deseo
un sabor a noche en la lengua
de fruta ácida en el paladar
azulado en el asomo de una centella
de piel desordenada
sin disponer de dedal
donde acomodar el dedo

entre cuerdas de violines
el halo escolta a la púa
con su aliento en el rosal
exhausto en el vidrio violeta
en tránsito hacia la extradición
de su nombre de invierno

de burbuja en la boca

un centinela infringe la íntima disidencia
tras el inexpugnable castillo interior
de las escamas de los peces en la niebla.




3 comentarios:

Taty Cascada dijo...

Es necesario converger a nuestros páramos internos, buscando las sombras y todo aquello que incomoda. Es necesario para saber quienes somos, mi querida amiga.
Un besito mi poeta admirada.

enletrasarte(Omar) dijo...

parecen irse junto a los peces, las palabras melancólicas
saludos

Gino Ginoris dijo...

Poesía.
Abrazo.