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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




1 de mayo de 2012

Si te dicen que fuimos




Si te dicen que fuimos una sombra
pasajera entre obstáculos y albores,
dormida con la muerte en los candores
de la sangre poética que nombra
sin tapujos ni males, en la alfombra
de nuestras cicatrices, los colores
de las bocas carentes de sabores,
llenas de sal y azúcar, luz que asombra
a la lengua entintada de negruras;
no hagas caso, amor mío, si te dicen,
el agua de tus labios pertenece
a la lluvia del cielo, a las fisuras
de mis ojos insomnes. No agonicen
los mares cuando oscuro te amanece.





-soneto-



7 comentarios:

Nahuel dijo...

siempre se pierde uno en tus letras. Para bien.

Saludos, Nahuel.

El GatoPardo dijo...

Sabes que nunca podrán siquiera, mis manos y mis letras acertar un preciso agradecimiento??

Este poema, es, por mucho, bellísimo y es verdad, sumamente triste, como los mares que vienen y van, como el candor de la Luna que sólo refleja y no alumbra.

Mi abrazo, contigo...

Esilleviana dijo...

Sin duda...
seguirá solo a tus versos.

Es precioso Ío.

un abrazo

Taty Cascada dijo...

Ese "amor mío" es un grito oculto, un ruego callado, para que ese ser amado desconfíe, de esas otras voces que puedan extraviarlo...Precioso mi querida poeta, muy bello.
Besos y abrazos para ti.

ANTIQVA dijo...

Precioso poema, amiga, que sugiere mil cosas...

Un abrazo

Esilleviana dijo...

:)

gracias

Ancalpe dijo...

He oido, amor mío,
que hay insomnios que florecen
lágrimas de sábanas revueltas,
mientras cubren de oscuro
blanco nuestras cicatrices.

Sé por el mar, amante
eterno, que el verso duerme
en boca del que aún sueña
con lluvia clara, entre
negras nubes de ojos azules.

He visto, dulce niña,
como entre estrellas y espejos
amanece tu imagen dormida,
y mis manos resumen abiertas
entre pliegues de ti, mi vida.