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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




1 de junio de 2012

La tarde del domingo




La tarde del domingo se dispersa
en rincones de agua y nubes grises,
fantasmas que la lluvia tergiversa
al llegar con los sueños los malvises
ocultos en la noche más perversa.

Se matizan de ocaso los anises
y en la boca renace una voz tersa
con semillas de sol y luna, bises
que engalanan el cielo más profundo
desde el que nos observan los vestigios
del umbral de la vida y sus trasiegos.

La memoria es un niño vagabundo,
nos descubre en el alma los prodigios
de las reminiscencias de sus juegos.





-soneto-





1 comentario:

Taty Cascada dijo...

Mi poeta querida, una tarde de lluvia te ha inspirado y ha dejado en tus labios, pristinas gotas de belleza. Sabía que retornarías, porque los versos estallan en el vientre, y es necesario dejarlos que vuelen desde las entrañas.
Besitos.