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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




9 de junio de 2012

Salón de terciopelo







Tirada en el suelo hasta convertir el signo en agua, envolver la cabeza en el aire que oscila como una serpiente enrollada al cuello del poema, y así volver a pensar que no me doy la vuelta sobre mí misma.
Me apoyo en una mesa, es una silla sin respaldo, es un número primo divisible en versos ahogándose en la permanencia desnuda de una mirada-temblor, tus ojos panales de azúcar y acentos.
Sentada en el infinito de un baile, me descalzo de la posibilidad de esconderme entre las columnas del salón de terciopelo rojo que ayer iluminaba el último de los pájaros que anidó en mi nuca.
Doy espacio al espacio, un espacio de ovillos y mapas de memoria en el anticuerpo austral.





1 comentario:

ANTIQVA dijo...

Preciosa imagen, amiga... Yo, ultimamente, ya no hago fotos de los cielos...

Se ve que me perdi...

Un abrazo fuerte