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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




27 de septiembre de 2012

Su tacto leve




Mas no intento matarte,
quiero morirte en mi garganta
como mueren los cometas
con su pulso íntimo de dolor,
guardarte en el reflejo
del declive de la noche
que nos exilia de nosotros
hablándonos de su claridad,
del sabor del verso y su zozobra
en la dulzura de la palabra,
del obstáculo de mi piel de norte,
y del daño de tu boca
que no puedo sanar.

No quiero matarte, no,
sólo deseo tu sombra en mi caricia,
despeinarme los ojos con tu aliento
ser el verbo y su tacto leve.





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