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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




31 de enero de 2013

Aquí da el sol de plano




Aquí da el sol de plano
mientras cierras los ojos
y ves caer un alud
en la última letra de tu nombre.
No es importante despedirse
de nosotros y de un poema nonato,
darle por muerto y arañar
una sílaba cualquiera
con las uñas bajo el grifo
mirando el desagüe, y la piel escupida
desde las pestañas en el humo
duerme venciendo la conclusión
del agua en carne viva.
Va a dejar de dolerme esta noche la noche
el filo del insomnio y la arteria
que recita contigo
en un símil de larvas y arrecifes prófugos,
va a dejar su hueco el otoño a la lluvia
a la boca frente al espejo
sabiendo que hay una expiración
pegada a la lengua y a su hablar nimio.

Aquí da el sol de plano
la palabra germina con la sed
de los besos vertebrales.



4 comentarios:

Julie Sopetrán dijo...

Un buen poema. Me encantaría seguir tu blog. Gracias por entrar al mío. Te seguiré leyendo. Un fuerte abrazo.

Ío dijo...


Gracias, Julie.
Abrazo también para ti.

Luis de Burg dijo...

o las ganas de escupirlas al viento a ver a quién le cae, que más da si le hacemos daño a alguien, las palabras simplemente las vomitamos sin miedo a que sean demonios negros o blancos, si al final de cuentas son estas mismas palabras que buscan de algún modo matarnos, se quedan silenciosas en la oscuridad almientándose de nuestros propios miedos, se dice que el peor daño que podemos hacerle a los demás comienza con una sílaba y se termina con un punto final.

Nahuel dijo...

bello îo, siempre es grato leerte. Curiosamente escribí un poema (pretencioso al llamarlo así) con una estructura similar en cuanto a lo de terminar y comenzar con la misma frase.

Saludos, y que estés muy bien.

Nahuel.