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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




21 de noviembre de 2012

Donde florece el mar




No puede ser la misma la piedra
que se parte en dos,
por eso ve el río de dos maneras
y el agua se agolpa en su destroce
pareciendo una zorra vestida de carmín.

No es la misma y no es redonda
si la miras mirar hacia la nada,
porque la nada parece continua
y las vertientes se condenan
donde florece el mar
escoltado por sus ojos.

Ha nacido un objeto en sus aristas.
Antes no había un punto para nacimientos erróneos,
era tan imposible una isla como una puerta de aire,
o ser mujer donde no estaba su sombra
cuando la piedra reconocía las manos y el nombre
era una traducción literal del cielo.

Entre lo dulce y lo cruel, la memoria
se recuerda en pedazos distintos,
aquí y allá las facetas de los monólogos
carecen de rivales y la disidencia
es un animal que devora despacio
haciendo lascas el organismo primigenio.


El remanente aflora en mil cantos
cuando baja la marea,
todos ruedan sin parar,
inaudibles,
hasta el horizonte submarino.




2 comentarios:

ANTIQVA dijo...

Que idea tan bella... Que florezca el mar...

Un abrazo fuerte, Ío

Natàlia Tàrraco dijo...

Un extrañamiento con la mar llovida y ese beso...palabras que me arañan sin hacer daño y me traen evocaciones.
Bello Ío. Besito