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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




12 de noviembre de 2012

Vengo a morirme aquí




Vengo a morirme aquí
con la gana en el labio,
preñándome los sueños de poemas
la medianoche escrita con tu piel.

En los restos del día me imagino
en el polvo ambulante del crepúsculo,
entre tus manos tiernas,
tus manos sin sonrisa,
nocturnas en mi carne de silencio,
y en mi boca de ti surge tu boca
turgente en mi cintura,
como un azar de flores submarinas
llorando en el origen de la luz.

Una palabra dulce me devora,
amor, en el eterno sin embargo
de saberte tan mío
en la profundidad del aire oscuro,
en tus ojos, fantasmas de tristeza
y dolor en mi sien.


Voy a morirme aquí,
sólo contigo.