cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




14 de enero de 2013

Nada te dije




No lo he dicho, pero lo sabe el silencio,
que endulzo las horas con tus labios
rodando sobre mi cuello, que de soñarte
me ha nacido otro corazón
en el costado derecho,
y pulsa, late, está vivo y tiene voz
esta carne de sirena, de viento alborado
en los amaneceres oscuros.

No te lo he dicho, el mar debe saberlo,
que en la boca escondo tus ojos
para mirarte con la lengua
desde dentro y acariciar tus párpados
recién dormidos en la cuenca de mis senos,
que pronuncio frases como olas
y la Luna en su rumbo marino
oscila entre tu piel y estos dedos
descendidos a la pleamar de tu alma,
que desova en mí sus deseos.

Nada te dije, ahora lo escribo,
cuando la noche y sus marismas
tiemblan en mi cintura,
queriendo con las manos alcanzar
tu cuerpo, tu sombra,
queriendo despertar más allá del tiempo.