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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




19 de febrero de 2013

Inducción




Otra vez la belleza y su perjuicio
es un animal doliente.
En este océano de peces eléctricos
y aguas en flujo constante
hacia el singular de ti y de mí
soy la bruma de una hipótesis
supuestamente evidenciada
por la luz de las farolas y los gerundios
intangibles de los verbos accidentales
congregados en el río rojo de la piel.






2 comentarios:

Julie Sopetrán dijo...

Sublime tu poesía.

JSR dijo...

Sî, sublime. Me tienes muy emocionado porque me duelen tus versos. Alguien decîa que poema es aquel que te dice que tienes una herida y la sientes e incluso la ves en el espejo. Este oso estâ todo rojo, con la piel roja. Te iba a decir que paraba por el momento porque tenîa que hablar al teléfono con mi padre, pues hace rato no lo hago. Pero ahora no quiero partir, quiero aprenderme de memoria tu poema, no solo eso, quiero bebermelo. Los "peces eléctricos" me recordaron "las ovejas eléctricas" de los androides de la distopîa de un autor americano que se me escapa en estos momento. Quedo todo tristôn pero a la vez contento porque le pusiste nombre a mi dolor. Gracias, mi querida Io. Ya vuelvo, me demoro porque voy a verme "Amour" de Haneke que dizque es terribe, pero ya vuelvo. 8)