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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




19 de diciembre de 2012

Son de mar




Son de mar mis ojos cuando me miras
con los tuyos apostados en la inclemencia
del sueño asida al rubor de tu latido,
así, yo me transparento con los labios
endebles en el perfil de tu espalda,
sobre la noche cuando te besa a oscuras,
y te besan la sombra los lamentos de mi piel.

Son de agua mis manos si en el hueco
de la sonrisa, tus dedos crecen igual que lluvia
en un día gris, y fugitivo en mi carne,
te la llevas a la boca, como una primavera
de frutos rojos, madurada en el ombligo
del aguacero de la primera luz.

En el retorno a la fisura
encuentro mi muerte temprana,
deshojo cielos con mi ceguera bajo los párpados,
con el poema entornado hacia la belleza
insólita de tu desnudez en mi tiemblo,
en un instante de ti.





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