¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.



Netzahualcóyotl de Texcoco


Un poema en el suelo



Un poema en el suelo
me mira desde sus ganas;
yo también le miro
con las mías respirando el fruto
de un sol en el límite.
Ha venido la noche al cuaderno
a dejarse los ojos en la gélida
maraña que la boca origina
con sus labios en el río.
Le he gritado un nombre al agua,
a esa agua de claridades oscuras
que desaparece entre lo yermo de la arena
y la inútil maravilla
de la palabra puesta a secar
entre los sietes de los versos.
Y el líquido me escribe,
me cuenta de dónde vuelve el mar
tras deslizarme al sueño
de los pájaros que arrullan con sus alas
el parpadear de tu ausencia cristalina.

El poema alcanza mi fractura.
Su vértigo de luz.
Tu mano entre mis líneas.



1 comentario:

ANTIQVA dijo...

A mi, algunas veces, los relatos me miran de lejos, pero no vienen...

Simplemente me miran...

Pero yo, en el fondo, no se lo tengo en cuanta.

Un abrazo mas, amiga

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