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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




15 de marzo de 2013

Ven y entonces



Ven
y entonces le acompaño hasta el suicidio.

Vista desde este cuadrilátero
la semejanza con el redoble del mar
no me falta a oscuras
ni el abrazo de los árboles.
Si ahora escribo es por intentar con los huesos
una apología que no acabe en la bañera
de los papeles tontos,
porque el agua se ensucia demasiado
y mis peces no saben cantarle
a los sueños de tu boca.

Soy el embrión que duerme con una cuchilla al lado,
algunas veces esta alma es la suya
y se duplica y restriega en mis ojos
la inercia de las olas.
Con un cartílago de beso
le digo frases que para nada sirven,
ni el escalofrío que el bisturí corta
en las mismas heridas que añade el crepúsculo
al cuerpo extraño de los verbos semiazules.


La rosa florece en el viaje al umbral de tu vigilia.



2 comentarios:

Julie Sopetrán dijo...

"y mis peces no saben cantarle a los sueños de tu boca" Es un poema enigmático, hondo, triste, fuerte... Lo he leído varias veces y me encanta.

ñOCO Le bOLO dijo...


Nunca sabré que decir... sólo sentir.

· un beso ¿bico?

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