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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




27 de abril de 2013

Volví de donde el sol




Volví de donde el sol no da,
y llegué tardía, con los dedos rozando
el color de tu boca ciega
y esta muerte que me sigue y llora.

Aquí la noche tiene algas,
la cruza un océano de polvo y los vértices
de sus olas se clavan en mis pupilas,
enterrándome en la marea oscura
de mis ganas en tus costillas.

Sostenidos por los huesos de la rosa
mis labios confiesan tu nombre y tu piel,
confiesan que viene el pájaro, con su ala de cera
a traerme desde el mar tus ojos
hasta este túnel donde te escribo
custodiada por la lluvia.

Me ciño la sombra a la saliva,
mi mano en tu mano se desnuda,
lentamente aguarda el crepúsculo
y el lamento de nuestra media vida.



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