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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




2 de mayo de 2013

De tus silencios




De tus silencios
nada voy a decir,
no de la desventaja
del pronombre menguado
a sólo yo en la lengua
de la utopía.
De tus silencios
nada voy a decirle
al tacto de la bruma
y su boca en el aire.
El sigilo se anuncia
con voz de mármol
en los dedos inútiles.
Una palabra en verso
cuelga del labio amante.




4 comentarios:

Julie Sopetrán dijo...

Fascinada con el lirismo de este poema... Muy bello.

Leticia dijo...

Tanatos y Eros, siempre en lucha pero sin poder prescindir uno del otro. Los sentidos se manifiestan en los órganos que los acunan y ofrecen el marco decadente al amor en el poema. Lo cotidiano, la casa de humo sin fortaleza, con su buhardilla que espera al tiempo que refleja una tumba que se reproduce frente a un espejo, un canon que invita al lector a releer el poema, el que se disuelve entre signos para dejar un reclamo a ese otro que también construyó la casa de humo.
Ío , sabemos que los textos hablan según se les cuestione y cada quién interpreta en este caso este poema, lo importante es que se reproduce literalmente en cada uno de los lectores.

Ánima dijo...

Del silencio nada se dice, sólo se le escucha...

Un beso, Ío..

Ánima dijo...

Del silencio nada se dice, sólo se le escucha...

Un beso, Ío..