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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




24 de mayo de 2013

Hondura




He arrojado una botella al mar,
mitad aire y agua dulce,
sol y completo destino
de la espalda silente.
Una mujer de vidrio y espejo
se dobla con la violencia
del amanecer tras el chubasco
de un poema al fondo de las flores.
La primera ola en la mejilla
canta y rasguña el tiempo sin arena
de nosotros lamiéndonos
las costillas ardientes,
la última nos acecha en los quicios
de las cinturas tormentosas,
cuando los cristales se rompen
y la botella se ahoga en un sorbo
de profundidad inmóvil.




3 comentarios:

ANTIQVA dijo...

Siempre soñe, de niño, que algun dia encontraria un mensaje en una botella...

Pero el sueño no se cumplio...

Otro abrazo, Ío

Julie Sopetrán dijo...

Me hiciste sentir el vaiven de esa botella que llegó al fondo... Bellísimo poema. Un placer leerte.

ANTIQVA dijo...

Ahora, las botellas no vienen entre las olas, sino que las trae el viento por intenet...

Es como mas prosaico, pero sirve...

Un abrazo, amiga