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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




21 de mayo de 2013

Pequeñas lluvias







No lo digas
porque no hay que decirlo,
hay que saltarse el renglón,
dejar el verso encima de la boca
para que arañe y hiera el labio,
la lengua, y el abismo de la garganta
se doblegue ante el espejo del canto
del cisne roto en la consciencia.
Esta mano no dice,
esta mano cae en el derribo
lento y vulnerable de la autopsia
transformada en señuelo de orografías,
una montaña lo es porque lo escribo
a vuelo rasante desde aquí lejos,
tan de cerca y deprisa como viene el dolor
al traducirme en la rosa.
Soy la hija del viento,
aprendo a morir en lo innegable,
en el esconderme, al abrigo del hoyo,
de la cara de la vida y del pensamiento,
al amparo de las pequeñas lluvias
deslizadas paralelas.
No lo digas.
Hoy quiero tocarte donde te duele,
donde te oculta la ausencia.






6 comentarios:

Leticia dijo...

Desentrañar el motivo de la ausencia es hoy el parto en prosa y vestida de metáforas poderosas, las que hacen corpórea la evocación en mi lectura. Dolor, dolor...
Un abrazo Ío.

Omar enletrasarte dijo...

quizá por el desencanto de no tener otra alternativa que escribir
saludos

Perfecto dijo...

Vengo sorpresívamente para poder disfrutar de la sensibilidad de esa fotografía y el suave desgrane de tus versos. Como siempre un placer, mi querida Señora.

JOSH NOJERROT dijo...

A veces las palabra se anidan en el paladar, a veces la conciencia deambula en sentido contrario pero los versos deberían ser catapultados con fuerza al exterior, la única forma de mojarse cuando las gotas de lluvia tratan de memorizar el encuentro...

Julie Sopetrán dijo...

No hay que decirlo, hay que buscar los huecos y leer entre versos la belleza de esa pequeña lluvia que te oculta el dolor de estar vivo en soledades... Como siempre, un placer leerte Monserrat. Un beso y mi cariño.

ANTIQVA dijo...

Nada grave, amiga... Supongo que todos, mas o menos, somos hijos del viento...

O padres, quien sabe...

Muy bella foto, por cierto

Y un abrazo igualmente cierto