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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




4 de mayo de 2013

Polillas



Cuando la lengua parece un trapo
lo mejor es tenderla, en la calle,
junto a calcetines, sábanas, sostenes
y demás cajones propios;
al encontrarse con el viento
se puede orear la sensación de harapo,
sustituir el remiendo por un enjambre
de palabras ocultas en las piedras
tartamudeando polillas en la garganta.



3 comentarios:

Óscar dijo...

Últimamente he pensado mucho en esas pinzas rotas y calcetines agujereados que a menudo vemos en el suelo, bajo un balcón. Y pienso en la poesía de esos objetos cotidianos que parecen destinados a un fin prosaico y fungible. Son efímeros, como todo lo que nos rodea, como nosotros mismos. Y en su decadencia vemos nuestro fin.

Me ha gustado, pues, "orear" esa "sensación de harapo".

Gracias por estar siempre ahí. Un abrazo, Ío.

ANTIQVA dijo...

Lenguas de trapo...

Que cosa tan bella...

Un abrazo mas, ÍO

Julie Sopetrán dijo...

Puedo ver ese enjambre de palabras, dulcificando las piedras... Una belleza.