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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




25 de junio de 2013

No estar



Y no estar, acompañar la palabra con una gota de café y azúcar para enlentecer el paso al espejismo en la tarde detrás de mí.

Sorber el remedio con los pájaros, ¿quién va a saberlo?, porque sus alas me pertenecen.
Soy su pecho de alabastro, el pulso líquido del fuego que ardió al volver de las lluvias tu boca, tu boca deshecha y de mar, de luz, de oscuridades y profundidad de dibujo de río, un raso de cielo oculto en la mano que no sabe escribir.

No estar, e intuirlo en la manera de emprender el vuelo hacia el ángulo, en la bocanada de aire todavía en el pulmón.




1 comentario:

Julie Sopetrán dijo...

Cuánto hay de ti en este poema-prosa poética, joya de sentimientos, emociones guardadas, realidades, sueños que los pájaros saben aletear cuando escribes. Precioso Ío.