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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




18 de junio de 2013

Raíz en hueco




Es misterioso el ritmo de mis pasos.
La longitud del hueso me duele
si transcurro a través del oasis
y bajo la tupida arena los mares
se agostan en una trama de relojes vacíos.

El tiempo es una fotografía inexorable
la imagen sin resolver de todas las cosas,
las de la muerte las de la vida
en su hábito de uso y desuso
y el día pasa subiendo sus escaleras
en los jardines arrugados de la voz.

Como un árbol roto limito con la tierra
con su nombre y con sus labios
en el manantial de las respuestas inexactas
recordando la huida de sus ojos
a través de la razón siempre en la conciencia.

Abdicar a la vez que resisto en la rama,
ser raíz y ahondarme en el hueco
del otro lado, carne y mineral
al fondo de una boca de hiedra.





2 comentarios:

Taty Cascada dijo...

Todo es extraño cuando lo contemplamos mi querida poeta. El paso de nuestros pies, el tiempo que cifra los años, las preguntas eternas y, sus inquietantes respuestas.
No se puede abdicar de todo, es imposible cuando tus ojos lo observan todo.
Besitos mi dulce Ío.

Julie Sopetrán dijo...

Raíces muy profundas, amiga mía, bellas y dolorosas como el instante. Precioso.