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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




23 de julio de 2013

Desde este cielo estéril



En mis desavenencias con la aurora
le aúllo al horizonte. Despeinado
por la voz de un arcángel en penumbra
un suspiro salpica a la palabra
sobre un campo de azules. Ya florece
el agua en los pistilos y en la piel
del poema se escucha el tintineo
grácil de la nostalgia. El breve tacto
de su lengua rutila inmensurable
en la profundidad de los recuerdos
evocados al alba de los nombres.
Desde este cielo estéril fluye un río
hacia mis ojos negros. El crepúsculo
se incendia con su boca pensamiento,
las llamas son las últimas premisas
de la distancia insomne de mis labios.
Las naves del ocaso en la mirada
sortean los principios de las sombras,
todo surge del beso en la vertiente
de la luz de la lluvia envuelta en mar.



3 comentarios:

Omar enletrasarte dijo...

una poesía que se disuelve en la mar cual esa lluvia
saludos

Julie Sopetrán dijo...

Alusión a la primera luz que es voz, color, tacto, cielo... Crepúsculo que es ocaso, y esa elegancia final de la lluvia vestida de mar... Creo que mejor no se puede expresar. Besos.

Ánima dijo...

Leer poesía, qué gran placer produce, Ío...

Un beso.