¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.



Netzahualcóyotl de Texcoco


Mancha




Desnuda de ti
no alimento otros pájaros.
Soportada entre piel y verso
me refugio en la noche,
inconexa, vacía,
soy aquel animal que ronronea
acechando a la Luna
desde detrás del sueño
de una gaviota ausente.

Desnuda de ti
irrumpo en desvaríos
y pasados de flores,
la boca con la lluvia
se desborda en el suelo
como una oruga muerta
asfixiada en los labios de la necesidad
resumida en la carne.

Nada me pertenece
no la piel ni los ruidos
siquiera esta agria muerte
ni el tránsito o el flujo del aroma
de la violencia extraña con que escribo
este poema dentro de tus ojos sin luz.

Desnuda de ti
me toco me castigo
y maúllo la sangre
para curar el lado opuesto
del corazón urgente en su dolor.

Aquí no hay nadie
y sin embargo un cuervo se pasea
con mi mano en su pico
erigiendo una historia
cerca del cementerio de los huesos del agua.


Mañana vestiré mi sombra
con el luto del mar.



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