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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




26 de septiembre de 2013

Evacuación




La fría mano
sobre el candado frío.
La puerta abierta y cerrada
mantiene su boca en el ojo turbio.

El silencio parpadea dentro de una caja líquida.

El espacio es el fuego,
ceniza de carne y sombra
violada en la sepultura
de la palabra muerta.



3 comentarios:

ANTIQVA dijo...

Mala cosa las palabras muertas...

Mala cosa

Julie Sopetrán dijo...

Misterioso poema con varias interpretaciones, me gustó leerlo.

Anónimo dijo...

Tengo un grave problema con los candados y el ikopor, son la kriptonita del oso. Pero tengo que admitir que es un candado bien puesto. Me encanto. Cuando te leo pienso en Picasso con sus figuras con los manos por aqui por alla, la boca en los ojos. Somos seres fragmentados pero tus poemas me rearman. Me encantan. Oso P.