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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




24 de octubre de 2013

Amantes de la bala y del amor



Me duermo,
ya lo sabes, me duermo
y no te enseño el beso
dormida entre la Luna y el poniente
en el sofá, en la calle
con el ruido, en silencio,
yo me duermo y no estás.

Me ocurre lo confuso,
la primavera tiene piel de lluvia
y los escaparates no me muestran
si no soy yo en lo roto,
como un charco vacío
mirando los cristales.

Nos pusimos de acuerdo sin palabras
de no decir, y fue tu mano
río en una corriente inaccesible.

Dormir y no pensar.


Esta luz es el filo del pronombre,
no te asustes del tiempo,
nosotros nos hicimos con la sangre.

Mañana ocurriremos en los labios de otros,
amantes de la bala y del amor.

Lo importante es morir,
ponerse a tiro
de la lágrima oscura del rosal.



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