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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




22 de octubre de 2013

El tiempo del ángel









Tiene mi nombre
sangre entre las letras,
un camino de rosas
acostumbrado a la muerte,
al frío del espejo solitario
cuando lo miro y lo descubro
enjaulado en mi lengua.

Como un pájaro triste
canto en los hilos de una luz anhelante,
se rompen mis labios mientras me besa
con la boca llena de alas y geografías
de lluvia, siempre en el costado del gris
de mi garganta vacía y muerta.

Y no eres tú quien me nombra,
no el reflejo del humo,
soy yo con este empiece tardío
palpitando en el cimiento del poema
un asomo de palabra oscura,
el tiempo del ángel.





1 comentario:

ANTIQVA dijo...

Pues yo, en vez de los angeles, prefiero las hadas...

Los angeles, como que tiran un poco a cementerio...

Prefiero el mundo de las hadas

Un abrazo, Ío