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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




4 de noviembre de 2013

Los cisnes



Buscando el sol de poniente, abandonan el estanque
y quedan algunas plumas, los recuerdos de los sueños
que son memoria de pájaro, la fuente de nuestra vida.

Ya vuela el Amor, ya emigra sobre el hielo en la mañana
y se despiertan el loto, los dioses y las burbujas,
ya se rompen los espejos con el batir de las alas
y el aguamarina tiembla, al sentir su abrazo, el goce.

Amanece la distancia como un suspiro en el labio,
los cisnes y sus estelas se reúnen en el mar
emergiendo de las olas una mujer con un verso,
sirena de cielo y tierra, piel de nácar y diamante
que le canta al horizonte poemas de Sol y Luna.



1 comentario:

Julie Sopetrán dijo...

Y parecen palabras, pero son cisnes...