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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




16 de octubre de 2013

Para romper la noche



Yo no digo, no importa lo que diga
o hable de cosas minucias
como esto de gustarme el agua
y correr hacia ella cuando el verso
se me asoma, tan gris, besándome
los ojos, la carne y el ombligo,
dejando todo sucio de flores
que un día fueron labios
sobre la piel de mis encierros.

Ahora que mis pies conjugan aire
me lavo la boca con gerundios imposibles,
tan imposible como es la mano
del mar acariciándome los muslos
con su palabra de saliva
y acento pisciforme.

Hacia el interior el silencio
ocupa las lenguas de la bandada,
mis pájaros ya no gritan
se dejan querer por la idea de las luces
acostumbrados a morir al alba
con mi beso cárdeno de frío.

Sin título para romper la noche
la noche misma me deduce de la negrura de su violencia,
una herida no lo es por su nombre sino por serlo
en el envés del pétalo circuncidado
con la realidad de su muerte.

Al fondo se derrite la hoguera,
el fuego es una sombra
golpeada contra el pecho.



3 comentarios:

Leticia dijo...


Paráfrasis de Hoy.

Los gerundios imposibles han roto la noche y se ha revolcado la poesía en el amanecer de tu deseo... en ese beso cárdeno de frío.

Ío dijo...


Agradezco siempre tus palabras, Leticia.
Me gustó mucho tu interpretación de Contrario.
Un abrazo, poeta.

Ío

Ánima dijo...

Sombra y luz, como la vida misma...