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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




23 de noviembre de 2013

Aquí estamos y nos dormimos



Aquí estamos en la montaña
como todos los días que pasaron
y no tuvieron un poema
para mirar los ojos.
Lentamente nos habla el bosque,
nos quita de la boca el agua
para iniciarnos el amor
junto a los troncos viejos.
Te escribo en la madera de las hojas
unos trazos de sílabas de lluvia,
tú los observas con acentos,
te haces con sus raíces una sombra
para mecerte en la melancolía.
Aquí estamos y el río por debajo del puente
es un ruiseñor luminoso,
yo camino despacio y tú me dices
esta es la estación antes del invierno,
esto es el primer síntoma.
Después, a la montaña,
la llamamos penumbra
y nos dormimos.



1 comentario:

Julie Sopetrán dijo...

Metafórico, místico, hermoso poema.