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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




25 de noviembre de 2013



Evitar la luz del día
medir con un astrolabio
la hondura del sueño
en la anatomía del flujo
cuando la marea es incipiente
y el musgo crecido en la playa
se ahoga poco a poco
en el recuento insostenible de la arena.

Hacer con el amor de la jaula
un entrante en plato llano
y devorar a mordiscos su arista,
forjar una ventana al arrecife
con los hierros de la noche calumniada
a la sombra de los portales confusos.

Arquear lo posible,
antes de trasladar la espalda al verbo,
la cintura y la boca
sobre el anuncio del primero de los albores,
quebrar los labios
mientras arden.



1 comentario:

Julie Sopetrán dijo...

Evitar la luz del día
para ver, para sentir el fuego...
Me encanta tu poesía Ío.