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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




5 de noviembre de 2013

Sueño de un pez a la deriva



Del derroche con que te miro
surge la ausencia,
esa cosa de cuatro patas
que no consta en la carne,
que no te rompe
pero te duele a horas punta
como el tráfico aéreo
en un cielo evacuado.

Y así todo me ensucia
el pulmón y los dientes,
el sistema arterial
con estigmas de óxido,
con constantes vitales
faltas de acentos y de voz,
tan imposibles como el sueño
de un pez a la deriva
en un mar cáustico.

Me enlazo en el abismo con tu nombre,
no me importa la nada y su reflejo,
el color de la lengua muerta
lamiendo el surco del arado
es mi sangre en tus uñas.

El casi despertar me ciega,
mi letargo es el coma etílico
del hueso de la sien,
vulnerabilidad del agua
y su salto hasta el ojo.

No consiste en olvido,
en extrañar la boca
refugiada en los muslos,
consiste amarte
en alumbrar un verso
y abandonarlo a oscuras.



5 comentarios:

Leticia dijo...

El lúdico ir y venir por el cuerpo y el entorno del amado ilustra los sentimientos del amante. La necesidad de ser amada/do y corresponder.Un beso querida Ío.

Taty Cascada dijo...

Consiste en que todo es y gira alrededor de una mirada, porque si falta nos hace, todo es ceguera.
Besos y abrazos mi poeta querida.

Nahuel dijo...

realmente hermoso, còmo mejoras cada vez.

Saludos, Nahuel.

Ío dijo...


Gracias, y abrazos.

m.

ANTIQVA dijo...

Bella cosa, un pez que indolente se deja mecer, a la deriva...

Bella cosa, amiga

Un abrazo