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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




7 de diciembre de 2013

Entro en el agua



La noche me acompaña con su frío,
me titita en la piel y yo la cavo
queriéndome llegar hasta las sombras
de los alrededores de los ciegos.
Una brisa en el puente sabe a óxido,
saben apuñalarme sus espejos.

Entro en el agua, entro y en el agua
las nieblas me rodean de cristal.
Sucedo ilesa, intacta, estoy herida
en el verbo nocturno de la espera.

El raso de mi boca tiene un ángel
acostado en la luna de su lengua.
La ausencia es un despojo, un esqueleto
andando entre los ruidos de las luces.

La oscuridad me nombra con sus dientes,
yo la escucho y me olvido en aquel beso.



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