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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




4 de enero de 2014

Alto en el cielo permaneces



Abierta la veda del insomnio me resuelvo su transeúnte.
Habría que no soñar ni dibujar a trozos
si de cada recuerdo un ruido es por la mañana
apenas un gorrión mientras tus labios
se acuestan en las regresiones y no me rozan.

Alto en el cielo permaneces en tu lengua, la cuchilla
pule tu garganta con óxidos y las nubes se parecen a tus iris
navegados en mi memoria.

Leo a Neruda,
Entonces fui a la costa
y no dejo de poseerme cuando las mareas ladran
y tu sudor es el perfume que de la espuma me llega
inundando mi ombligo de tiempos y hogares
de suelo siempre de agua.

Desde entonces mis párpados se diluyen
en el suicidio de todas las olas, un beso
es morirse después de hacerte morir la lágrima
en la humedad y el frío de los charcos
donde se ahoga el musgo y siempre se refleja
la inmortalidad de la noche.




El verso en cursiva pertenece al poema "El constructor" (Plenos poderes), de Pablo Neruda




2 comentarios:

Taty Cascada dijo...

Poesía invocas y poesía exprimes. Poesía nace y crece en una lágrima. Poesía eres mi querida poeta.
Un abrazo siempre para ti y Neruda siempre vivirá mientras, se lea a hurtadillas de las olas en las rocas.

Julie Sopetrán dijo...

Hermoso tu poema, donde cruje el mar, su tristeza, su melancolía: hermoso el de Neruda...

"YO ESCOGÍ la quimera,
de sal helada construí la estatua:
fundé el reloj en plena lluvia
y vivo sin embargo."

Para los dos, acontece el tiempo su dolor. Un fuerte abrazo Ío.