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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




5 de enero de 2014

Estrella errante



Miraba el cielo, insomne.
La vi caer lejana
rompiendo la negrura con un río
que salía del mar hacia los sures
de las tierras que lindan
con el rabillo de tus ojos.

La vi llena de luz.
Tenía viento y olas en su mapa nocturno,
era un collar de besos, era como mirarte
y no sentir ausencia,
era brillar contigo en un milagro
de poesía errante.

Nacarada en su rumbo
corría y al volar, me llevaba con ella
en un iris de azules y pájaros fugaces,
volaba al fin del cosmos donde canta la vida
y las noches son nebulosas
liberadas de su lenguaje incierto.

Miraba el cielo y en su lejanía
me acercaba tu voz con sus latidos,
exactos a los sueños
de tu boca en mis labios.



1 comentario:

Julie Sopetrán dijo...

Un hermoso poema de amor, Ío, me ha encantado.