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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




22 de enero de 2014

Eva y el lobo



Allá se va y con ella tu mirada
pero resulta que no la ves porque es de noche
y en tu boca un siete te la abre
y no ves nada, sólo oscuridad y un lobo
lleno de pulgas y palabras sarnosas,
como si el lobo tuviera ganas de decir

poema o espejo, o si mirara hacia adelante
y al encontrar tus labios él fuera ellos
o un hombre disfrazado con su semen
-y su estómago lleno de caperucitas rojas-
te viera entrar al bosque con tartas de hojaldre
y gominolas en los bolsillos
para no olvidar a la vuelta el sendero
desde la casa profunda donde la poesía
es sólo un fantasma y es todo lo que te rodea
y te busca y te olvida recordándote

costilla de Adán o su media naranja
o qué más da si no lo eres y a Adán
ya se lo comió el mismo lobo
y columpiándose en el Árbol del Bien y del Mal
Eva lee porque sabe leer las ramas
y de su ombligo sale el viento
o la embaraza el lobo y eyacula un hombre
que es lobo y es palabra

y no lo es y es ella sólo ella Eva
y su pasión y un instante para morirse
que se va muriendo y está vivo cada vez
que muere y remuerde su sexo el génesis
o los ojos que la ocultan en su sonrisa
para que la fiera la vea reír dentro del agua
de su agua salobre

y no importa que se vaya
o que se quede
y se coman
o que un lobo
o que Eva.



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