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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




26 de febrero de 2014

Después la nada



Se haga la noche y puesta en la cabeza
procure respirar los aislamientos.
Se haga como un murmullo de animal
y finja en un vacío
que la sed es aguja en la garganta
y la enhebra y le da de beber polvo.

En la clepsidra están todos los tiempos.
No se agota la lluvia
si es necesaria
y las nubes tropiezan con tus pies
iniciando el absurdo.

Se haga de lo vivido un cáliz.
La fortaleza tras el muro mantiene sus paredes
descritas entre blanco y negro,
el simple hecho, la mirada,
acrecienta el resumen de sus células.

De pronto un labio no es un labio
y el sueño te avisa de la otra piel,
te avisa de las aguas rápidas
y de la multitud de los sonidos
que brillan como espejos al alcance del ojo.

Se haga la noche un vidrio,
rómpase con un verso de mujer
y golpee después la nada.



4 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Sea. Me encanta. Besos.

jordim dijo...

Me encanta el minimalismo del blog, y buen poema.

tecla dijo...

Un homenaje a la Noche y a todas las emociones que suscita.
Sabes cuanto me gusta, Io.

g dijo...

Hágase la noche, y al amparo de cualquier satélite desconocido, la palabra, encanto, y la caricia, torrente libre.