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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




26 de febrero de 2014

Él es un pájaro



Un pájaro,
él es un pájaro
y si no vuela es porque
canta como un grillo
y sus alas son la lengua
de ese pájaro en su ramita,
del pájaro que es y no es si no canta
o si se deja llevar por el viento
y con sus alas de cera
llega hasta donde el sol lo derrite
y así su boca es como un charco,
es el charco donde se refugia
y es Ícaro pero no muere en el mar
sino en el poema y resucita infinito
como un ángel, como una rosa
en ese segundo que se hace verso
y si lo es es porque surge y camina
y porque no vuela y en el espejo
dice que hay un árbol pequeñito
con muchos pájaros, todos como peces
nadando con sus alas de lluvia
como si fueran ojos que lloran
y miran hacia ese eco y él
ya no es aquel pájaro ni una mariposa,
es un niño, es la cría de una ballena blanca
o es azul como el cielo de ese tango
que canta a media luz o con todas las luces
que respira su nariz de anteojos
para atravesar el espejo
donde Alejandra y Oliverio se susurran
amor y lo hacen con sus versos voz en boca,
palabra a golpe de verbo
como si no fueran sólo huesos o ceniza
y de sus deseos brotara el sol de medianoche,
ese sol de Antártida que si acaricia y quema
es porque es sol y no es luna
y hay una mujer más allá de un hombre
o el hombre es el más allá del cristal
que lo refleja en ese ojo de pájaro diminuto
que no es más que un universo, o una mujer,
y es también él y es un poema
que escribe con sus alas de grillo
y canta con sus dedos como lenguas.



A Constantino Mpolás Andreadis



2 comentarios:

tecla dijo...

ya no es aquel pájaro ni una mariposa,
es un niño, es la cría de una ballena blanca
o es azul como el cielo de ese tango
que canta a media luz o con todas las luces
que respira su nariz de anteojos
para atravesar el espejo
donde Alejandra y Oliverio se susurran
amor y lo hacen con sus versos voz en boca,
palabra a golpe de verbo
como si no fueran sólo huesos o ceniza
y de sus deseos brotara el sol de medianoche,
ese sol de Antártida que si acaricia y quema
es porque es sol y no es luna
y hay una mujer más allá de un hombre
o el hombre es el más allá del cristal
que lo refleja en ese ojo de pájaro diminuto
que no es más que un universo, o una mujer,
y es también él y es un poema
que escribe con sus alas de grillo
y canta con sus dedos como lenguas.


Todo cuanto dices es hermoso como un cantar de las estrellas, Ío.

Nahuel dijo...

me ha gustado mucho, gran juego con el lenguaje.

Saludos, Nahuel