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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




11 de febrero de 2014

Enunciación



Yo te llamaba así
así tú me llamaste.
Nos rumiábamos los nombres como dos perros ansiosos
llenas las bocas de mar, de huesos y cuchillos.
Si te soplo no me escuches,
es lo que tienen los altos, el viento en tu sonrisa,
y asomarme a la ventana me produce este vértigo,
me da en la cabeza el ruido
y me desfloro sobre tu espalda
con mi vientre marcado por una lágrima al rojo.
Y te llamé al irnos.
Ajena de mis recuerdos te recuerdo en mis labios.
Eres tú la bala que me ahoga.
La asfixia al abrigo de tu lengua
es una voz atada al beso.



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