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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




11 de febrero de 2014

La memoria del beso



Llegaste con el sol un mediodía,
yo te estaba esperando sin saberlo
y un silbido de pájaro en mis ojos
me contó que venías como el mar
a través de los tiempos del crepúsculo.

Llegabas con tus olas a mis sueños
y en ellos te sentía mariposa,
eras tú siempre un suave anochecer
entre mis brazos fríos.

Apareciste en mí, yo te recuerdo,
tú sembrabas jazmines a la sombra
del trigo, le decías a la Luna
que encendiera una estela submarina
para alumbrar la noche desde el agua
y amarnos con su lengua, sumergidos
en la profundidad de la caricia.

Y nos amamos, nos quisimos libres,
rozándonos los pulsos con la boca,
despacio hasta llegar a nuestra sangre
la memoria del beso.










Música: Fragmento de Macrocosmos
Michel Huygen (Neuronium)








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