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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




11 de febrero de 2014

Madrugada de residuos



Madrugas y las nubes llegaron al suelo.
Te acercas para contar el agua en el cristal,
y decides cerrar los ojos
esconder en sus bolsillos
todas las gotas que no puedes beberte.

Madrugas y a veces el viento remolonea
como una palabra saltarina en tu boca,
juega y se entretiene con tu saliva
y tú le ríes el escalofrío
antes de que su sangre llegue al océano.

Madrugas y hay un charquito junto a ti
lleno de sal y espejos
que evapora la noche.




3 comentarios:

alp dijo...

Unos viven mejor que otros...así que a seguir,,,un abrazo desde Murcia...

Taty Cascada dijo...

Las madrugadas y amaneceres tienen tanto que observar y sentir, que a veces es necesario cerrar los ojos y sentir el latido de la vida.
Un abrazo mi querida poeta.

Julie Sopetrán dijo...

En las madrugadas esas nubes lo invaden todo... Un gran poema.