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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




6 de marzo de 2014

Como nos mira el agua



Y tan completamente exhausta
llego a ti,
sin que me alcance nadar este océano
de arroyos grises,
como si fueras puerto o ría
en el que recalar la piel y el sueño.
Amor, he vuelto sin haberme ido.

He cruzado el país
de las piedras que queman, he saltado descalza
adentro del volcán por encontrarte
entre la lava y la ceniza
de las horas ausentes de tus labios,
y fue morirme poco a poco,
morir despacio
en una eternidad de espejos.

He vuelto, amor,
y nada tengo,
sólo un ramo de lluvia
para ahogar en mi ombligo la sombra desolada
de nuestras manos frías, el indemne deseo
de mi boca en la noche
y una cuaresma de palabras.

Y ahora estoy aquí,
he vuelto sin decirme, sin mirarme,
mirándote de cerca,
como nos mira el agua.



1 comentario:

Julie Sopetrán dijo...

Me parece un poema precioso, sincero, lleno de belleza poética.