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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




27 de marzo de 2014

Entre el crepúsculo y la lluvia



Ahí, justo ahí
y como te abraza la muerte
te abrazo yo y la desaparezco.
Te traigo el mar en el cuenco de mi mano,
un poco de sal en el ombligo,
una rosa para tu sueño
y amor para la sangre de los peces
que nadan en la marisma de tu pecho.
Ahí y sólo ahí
donde naufraga la luna
y duermen tus ojos,
donde la noche se sabe yerma
y tus labios nombro con mis labios,
aguardo el alba en claroscuro.

Duermo y me sé despierta,
el mundo ha desaparecido,
tu lengua es un meteoro azul
y lame la comisura de mi aliento.

Ahí, siempre ahí,
junto a la edad del tiempo,
al lado de las primeras luces y sus colores vivos
acecho a los ocasos y a las olas,
los cuento entre resplandor y ausencia,
le digo a la madrugada que los árboles
están desnudos, que tu boca es el destino
de un pájaro, de un beso.
Entre el crepúsculo y la lluvia
me abrazo a ti y tiemblo contigo.




3 comentarios:

Taty Cascada dijo...

Si, entre el crepúsculo y las olas del tiempo, el amor es un descubrimiento en los labios amados.
Besos siempre mi querida poeta.

Leticia dijo...

Siempre ahí, fiel, entre el éter, el crepúsculo y la lluvia... un poema.
Bello Ío. Besos

Ánima dijo...

Vaya, Ío...