cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




27 de marzo de 2014

También el agua



Una mujer le quita el polvo a una lámpara.
Trepada al último peldaño
su cabeza roza el techo.
Se ha quedado pensativa
-sin pensar casi en nada-.
Con los ojos abiertos quiere dejarse caer
por la escalera hacia abajo.
Aprovechando el instante
una mujer le ha dicho a dios
que tiene entre los dedos un río,
le dijo que no flota nadie en él,
que todos los muertos están en el fondo
y que allí no hay sal, ni fuego, ni principio de algo.
Templada la carne por el sol de una ventana cerrada
una mujer sigue estremecida
el paso afuera de una bandada de gaviotas y ausencia.
Una mujer se ha caído en su adentro,
allí le duele todo, también el agua.




2 comentarios:

Omar enletrasarte dijo...

una poesía narrativa, pero lo mágico de ella, es que lo más importante es el sentido y los sentimientos no los personajes
saludos

Ánima dijo...

Una mujer sabe que nada es más negro que el negro ni más oscuro que la propia oscuridad...una mujer abre la ventana para que entre el aire que barre inmundicias y llena de posibles cada oculta estancia y si por azar encuentra ahogados en el río los saca del agua y de nuevo les enseña a respirar...