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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




5 de marzo de 2014

Te quedaste en la yerba



Porque te quedaste en la yerba
y observas las demás palabras
en un alud caídas en el suelo.
Porque nadie señala el punto fijo
desde donde sopló la luna
y soplaron los otros vientos
al traerte las rosas matizadas
tus profundas ausencias.
Porque las hojas en el musgo
se pudren como carne
cuando las mira el sol y la templanza
de las horas no es más que un incentivo
alejándose hacia la eternidad
de un infinito paralelo.
Porque la noche monta guardia
y protege tus ojos de los bancos de peces
que desconocen su memoria
y no esperan volar en vida.
Porque niegas y niegas
todo atisbo de luz sobre tus labios
y los contornos trazan con su boca
espejismos de amaneceres
donde apenas aguarda la penumbra.




2 comentarios:

jordim dijo...

Porque las hojas en el musgo
se pudren como carne
cuando las mira el sol y la templanza
de las horas no es más que un incentivo
alejándose hacia la eternidad
de un infinito paralelo.

Me gusta mucho ese fragmento, algún día tendré que atrverme con la poesía..

Julie Sopetrán dijo...

La penumbra se desvanece, frente a la luz de tus versos, Ío. Besos.