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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




18 de abril de 2014

Clima



Sacudo de los paraguas los ríos,
ordeno las imágenes de los espejos,
quito el polvo a la lámpara
y decido encenderla
cuando mantenerme a oscuras
es lo más lógico,
o tiritar de calor si me quemo
al acariciar la bombilla
y sentir su incandescencia.

Me ha rozado el sol.
Con mis labios a cuestas
toco la intemperie de los tuyos,
la sed de tus huellas en mi boca
no adivina ni merma la lujuria
de cada palabra en el sentido
carnal de tu lengua.
Muerdo más que beso todas tus muertes
y un cielo erótico
incendia mi laringe.




1 comentario:

Julie Sopetrán dijo...

Ya el primer verso encierra una metáfora desbordante... ni qué decir de lo que sigue. Magnífico Ío.