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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




21 de abril de 2014

La niebla



Una diría que se miente
en este oficio de escribir,
que las paredes no palpitan
ni son más que ladrillo sobre ladrillo
con un poco de cemento
para sostener la verticalidad
y que no se caiga al suelo la obra
una vez se ponga el punto,
cuando el poema ya no tenga
ganas de convencer a nadie
ni de parecer bello.
Una diría que, escribiéndolo,
un poema es tan sólo lo que ocurre,
sea incierto, real, o la memoria
de lo no sucedido dándolo
por hecho aunque no se recuerde
el tiempo ni el lugar, ni el labio sepa nada
de las frases aquellas
donde la piel no estaba, o si estaba se olvida
como se olvida un sueño al despertar.
Una diría que el poema
está en la Patagonia
y tiene voz de viento catabático,
diría, con la mano haciendo sombra,
que con la misma mano no se puede
escribir y hacer sombra al mismo tiempo,
escribiría sin dudar acerca
de las transiciones del frío gris
hacia los rojos de tu boca
de agua salpicada de tinieblas
y oscuridad, en esa espera
en que esperan los ángeles
extinguirse en la luz escribiría
sin dudar un poema
debajo de los árboles
o en tu ciego temblor.
Una diría que al chascar la lengua
los ladridos de los perros se alejan
y su acoso sucede en otra historia
más creíble y por tanto
menos dolida
o eternamente impávida,
inasible en el paraíso
de los poemas que el mar hunde
entre sus fauces.
Una diría que se miente,
otros preguntarán por lo que dice
la niebla.




3 comentarios:

Omar enletrasarte dijo...

uno diría, porque conversar con uno mismo es una comunión necesaria
saludos

Amando García Nuño dijo...

Mentir, mentirse, hasta ahora la única forma de supervivencia que funciona, especialmente en literatura.
Abrazos, siempre

Leticia dijo...

Ío, el poeta es un fingidor para Fernando Pessoa y creo fielmente en ello, así hoy a pesar de tener luz y estar iluminada por la inspiración, nos permites adentrarnos en la niebla de la certeza para una poeta en la neblina.
Un placer como siempre querida Ío.