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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




21 de abril de 2014

La piel callada



Que cesen los latidos de la tierra
y tan sólo se escuchen nuestros pulsos
al cabo del espacio de los tiempos,
donde nos parecemos a las sombras
y una luz en sus labios las retiene
cerca del beso, en un acantilado.
Me ha parecido verte en la leyenda
de un recuerdo teñido de perfumes;
contaba la leyenda que en tus ojos
y en mis niñas el mar, siendo de flores,
nos vestía el desnudo con sus olas
de pétalos añil y seda grana.
Nos miraron los pájaros los dedos,
nos dieron plumas, nubes y espejismos
y de mi playa fuiste tú la noche
acostado en los brazos de la arena.
Que renuncien al cielo las auroras
y en cada amanecer un plenilunio
nos convierta en palabras sin sonido
tatuándonos de amor la piel callada.





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