cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




10 de abril de 2014

Para hacer un silencio



Para hacer un silencio
necesito la piel de una naranja,
el dorso de la cicatriz
de una mano que roce el agua,
la soledad de un árbol
cubierto por la nieve;
necesito el temblor de dos vocales,
un espejo tatuado entre los ojos,
la povisa de un fuego,
un laberinto y un halcón.
Necesito también dos cuerdas
o dos hilos interminables,
tres casi cuatro rosas
y un labio sin sonrisa,
un miedo, un francotirador,
un naufragio sin náufrago ni isla,
dos tazones de leche sin hervir
-a ser posible agria.
No tener lengua.
La confesión de un asesino,
cinco redobles de tambor,
una campana muerta,
un témpano,
un horizonte curvo
y una costa al final del dedo.
Necesito los huesos de un cadáver
y una noche sin vida.
Para hacer un silencio
sólo tengo un cuchillo
y un poema de amor.




2 comentarios:

Julie Sopetrán dijo...

Unos ingredientes espectaculares para "hacer un silencio"... iré poquito a poco ensayando. Hummm! Me asusta lo del cuchillo, prefiero el final. Besos.

tecla dijo...

Realmente hacen falta muchas circunstancias para hacer un silencio como dios manda dada la inmensidad de silencios que pueden llegar a producirse.
Y todos tan distintos.
Me ha emocionado.